Cómo Proteger la Vida Emocional de los Varones

Escrito por Vanessa Espaillat en Reflexiones para Padres

SDC10724Actualmente con el auge que ha tenido el conocimiento sobre la Inteligencia Emocional  y con el cambio de sistemas políticos de autocrático a democrático, ha empezado a cuestionarse el mito del ideal del hombre estoico y machista, que imperó hasta hace unas décadas. Estos cambios han introducido diferencias en el modelo de familia que hoy se valora.

La mujer ha variado su rol tradicional, se ha insertado en el mercado de trabajo, y ha promovido su autodesarrollo y autoconfianza. Pero a la vez una madre sana sigue cuidando la relación familiar, pero necesita ahora más el apoyo del esposo en el hogar.

Por lo que es un reto de los padres, y maestros, ayudar a los varones a desarrollar su vida emocional para que pueda adecuarse a los cambios históricos que les ha tocado vivir.

Con el alarmante número de casos de conductas violentas inadecuadas en varones, según las estadísticas la mayoría de los actos delictivos, asesinatos, manejo temerario, consumo excesivo de alcohol, se dan en adolescentes masculinos, sin que nadie se percate de que necesitan ayuda hasta que ocurre una desgracia, se plantea la urgente necesidad de revisar los patrones de relación que aún siendo obsoletos, se mantienen en muchas familias y en nuestra sociedad.

El ideal de hombre estoico que se promueve a nivel cultural es una trampa para los hombres. Conlleva códigos inflexibles en los grupos de pares, pudiendo interpretarse la violencia inadecuada como un miedo masculino a exponer sus temores, tristezas, angustias y ansiedades, ya que la vida emocional del varón se limita a la expresión de la agresividad.

Este empobrecimiento es fomentado por la forma en que se crían a los varones. De esa manera, sus relaciones personales y familiares se ven limitadas, por una incapacidad de demostrar empatía y de expresar emociones de forma adecuada.

La ausencia de habilidades para resolver conflictos se manifiesta a través de mecanismos de defensa inadecuados. Podrían disfrazar el miedo evidenciando dificultades en las relaciones, fallas académicas, consumo excesivo de alcohol, sexualidad desbordada, y asumiendo conductas temerarias como correr en avenidas céntricas, para así demostrar que se es un hombre.

Las creencias que sustentan estos modelos están basadas en la idea de que ser fuerte significa “no sentir”. En sentido general, los padres y maestros tienden a ser mas críticos y hostiles con los varones en las correcciones, provocando estoicismo en ellos.

Esto crea corazas de rabia y defensas que no les permiten intimar y confiar en sus familias, y demostrar empatía con las emociones de los demás. La cultura machista desestima, pues, la vida emocional de los varones en la crianza, como también lo hacen los modelos masculinos que se promueven a través de los medios de comunicación.

Estos jóvenes cuando son llevados a terapia, van enojados, callados y sin saber expresar lo que les molesta, lo que les hace sufrir, resultado de una gran ignorancia emocional y del aislamiento. Al llegar a la adolescencia carecen de las habilidades necesarias para procesar los cambios de esta etapa de la vida con flexibilidad.

Una definición estereotipada de los varones los enfoca como agresivos, y como que no les importan los demás. Por la falta de educación emocional y de  relaciones adecuadas entre padres e hijos, responden en la adolescencia ante los demás con cinismo, aprendiendo a maltratar a las mujeres, y respondiendo con la ley de la jungla por identificación con modelos inadecuados.

Sin embargo, los hombres nacen con el mismo potencial de las mujeres de experimentar emociones, pero son tratados en la crianza machista, como si no las tuvieran. Por eso, tratan de evadir las situaciones emocionales.

La cultura popular distorsiona las cualidades de los varones, producto de la peligrosa definición de la masculinidad. Su energía física, producto de la testosterona, su curiosidad, el estar orientados a la acción, el respeto por los demás y el sentido de protección por los mas débiles, características del sexo masculino son entonces desvirtuadas.

Cuando son  niños y preguntan buscando información, se les responde con amplitud; cuando preguntan por situaciones emocionales las respuestas son cortas e imprecisas.

Cuando el niño expresa rabia o enojo, se le acepta, pero cuando expresa miedo, ansiedad o tristeza, se les pasa el mensaje de que esas emociones son femeninas. Responden entonces a la humillación y vergüenza con rabia y violencia.

La escuela usualmente, tampoco ayuda a la crianza del varón por ser un ambiente femenino, poblado principalmente por mujeres como figuras de autoridad, a quienes  se les hace difícil entender el nivel de actividad de los varones. Por ejemplo a los varones les encantan los deportes, correr, encaramarse, y toda actividad física. No les gusta permanecer sentados por mucho tiempo, por lo que necesitan clases activas y retadoras. (Por la testosterona).

La escuela es un espacio para el ser humano, pero a las hembras se les hace más fácil adaptarse a él por su inteligencia pasiva. Las expectativas de los maestros reflejan las habilidades de las niñas y su sensibilidad. Son mas fuertes con los varones, pero a esto no les gusta que les griten, principalmente si la autoridad es una mujer.

RETOS EN LA EDUCACIÓN DE LOS VARONES

Los siguientes retos sugeridos la mayoría por los autores del libro “Raising Cain”, podrían ayudar a balancear la fuerza, con la empatía en el desarrollo de los varones, para que puedan humanizarse.

  1. Darle permiso a tener una vida interior. Aprobación por parte de la familia para demostrar todas las emociones humanas ayudándolo a desarrollar vocablo emocional para que puedan entenderse, entender a los demás y comunicarse.
  2. Reconocer y aceptar el nivel alto de actividad de los varones. Darle un lugar para poder expresarlo. Ej. Deportes.
  3. Reconocer su orgullo y su masculinidad. Hay que ser directos con ellos al expresarle lo que están sintiendo. Les gusta resolver problemas, desean ser fuertes y proteger a los débiles.
  4. Enseñarle a los varones que el coraje emocional es el verdadero coraje. Este coraje y la empatía son los recursos de la vida fuerte. Confunden coraje con bravuconería, creen que significan retos heroicos como en las películas. Les gustan las aventuras e historias de guerras, pero también necesitan escuchar historias de coraje emocional sobre sus familias, y personajes históricos, como Gandhi, Martin Luther King, Gregorio Luperón, etc. Aman héroes, sueñan con grandezas, y están abiertos a ser inspirados con esos relatos. Necesitan aprender que el coraje no es la ausencia del miedo, sino la resistencia al miedo. Necesitan aceptar como una muestra del verdadero coraje aceptar el miedo y su propia vulnerabilidad, para que puedan aprender a manejar esa emoción. En nuestra sociedad, los hombres no son tan reconocidos por tener coraje emocional y moral, sino por tener poder económico, esto no les permite tener seguridad personal.
  5. Es importante usar la disciplina para construir el carácter y la consciencia, no para distanciar a los hijos de los padres. Tarde o temprano los varones podrían tener dificultades por su nivel de actividad e impulsividad, aprender de estas experiencias los humaniza, es parte de su crecimiento. Necesitan disciplina para formar su carácter moral. Esta disciplina se acepta cuando el vínculo con las figuras de autoridad está basado en el afecto y el respeto, y surge de un deseo de complacer a esa autoridad. Si la disciplina avergüenza, y es agresiva, provocará agresividad en el niño, reaccionando con resistencia y con rebeldía.
  6. Necesitan modelos masculinos que les enseñen a ser viriles y a la vez emocionales. Los niños imitan lo que ven, si ven distancia emocional y frialdad o violencia, ellos imitan esa conducta. Que aprendan a tener amigos, es importante. También que puedan abrirse con ellos, para compartir sus vivencias y tener conversaciones sustanciosas, de vez en cuando. Generalmente los varones disfrutan la compañía de otros varones sin hablar, sin llegar a intimar.
  7. Enseñarles a los varones que hay muchas maneras de convertirse en hombres. El hombre idealizado es el deportista, y hay algunos hombres que se sienten distintos por se sensitivos. Se deprimen al comparase con el modelo idealizado de masculinidad que es representado por el hombre viril, buenmozo, atlético, exitoso en la conquista de muchas mujeres, y sin miedo a nada. Es una definición de masculinidad que deja sin espacio a muchos hombres que tienden a deprimirse ante esta comparación. Pero hay muchas maneras de ser fuertes, buenos padres, amorosos y exitosos. Tenemos que celebrar la creatividad, el riesgo que asumen los varones y su energía. Hay muchas maneras de que un hombre puede contribuir a la sociedad: como científico, maestro, empresario, soldado, artista, atleta, enfermero, etc.     Lo que hará que un varón pueda crecer psicológicamente sano es que sepa que lo valoramos y que lo amamos tal y como son, y que confiamos que crecerán para ser buenos hombres como sus padres, y sus modelos masculinos de identificación. Llegan a la conclusión de lo que deben ser, y si son valiosos o no, como resultado de incalculables vivencias, donde escucharon, observaron y reaccionaron a mensajes de lo que hace un niño transformarse en hombre. Por eso necesitan exponerse a experiencias poderosas que les permitan encontrar su yo interior, para que puedan tener una gran variedad de situaciones humanizantes. Entonces podrán tener coraje, y confianza en sí mismo. Lo que hace fuerte a un varón es la afirmación y aceptación de su humanidad. Esto se recibe en cada momento que reconocemos que “es un varón”, lleno de vida, de sueños, de sentimiento y en aceptación de su fuerza y vulnerabilidad.
  8. Buscar ritos de pasajes aceptados socialmente, que le permitan ser reconocidos como jóvenes adultos. En nuestra sociedad occidental, se tiene como rito de pasaje el inicio al trabajo, el asumir responsabilidades en el hogar, pertenecer a grupos como los scouts y de excursionismo, y toda aquella actividad donde pongan de manifiesto su coraje emocional. También darle importancia al rito de adquirir la cédula, el carnet de aprendizaje de conductor, que lo hacen sentirse que crecen. Cuando estos rituales no son destacados en la familia el joven para demostrar que crece, podría asumir conductas de alto riesgo para sí mismo y para los demás.
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Feb/10
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