Asumamos, Unidos, el desafío Educativo de Nuestro País (Decimotercera parte)

Escrito por Administrador en Filosofía Educativa

El 9º y último capítulo del Informe UNESCO 1996, lleva por título: “La cooperación internacional: educar a la aldea global”.
La globalización de las actividades, que es la característica de nuestra época, pone de manifiesto la amplitud, la urgencia y la imbricación de los problemas a que se enfrenta la comunidad internacional”.
El Informe resalta el hecho de que solamente mediante una cooperación internacional se podrá edificar un mundo mejor, o menos malo, y afirma que “hoy en día más que nunca es asunto de todos”.
“La educación constituye, innegablemente, una de sus respuestas, sin duda la más fundamental, por lo que es menester inscribir la cooperación en materia de educación en el marco más general de los esfuerzos que la comunidad internacional debería desplegar”.
Esto había sido ya afirmado por el Director General de la UNECO en octubre de 1995:
Es lógico que la educación esté asociada a muchos proyectos a través de los cuales la comunidad internacional tiene el propósito de fundar su futuro”.
Las mujeres y las jóvenes: una educación para la igualdad.
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China, en septiembre de 1995 pidió “la igualdad de acceso de la mujer a la educación, erradicar el analfabetismo femenino, mejorar su acceso a la formación profesional, a la enseñanza científica y tecnológica, y a la educación permanente”.
La Comisión que redactó el Informe que comentamos, declaró que “hace suyas esas varias recomendaciones porque entiende que la denegación de la igualdad con los hombres, sigue siendo, por su amplitud y gravedad, un ataque contra los derechos humanos”.
Para corroborar estas exigencias, el Informe afirma que numerosos estudios actuales están poniendo de manifiesto un hecho social capital: “Las mujeres se han convertido en todo el mundo, en agentes económicos de primer orden”.

En consecuencia, el Informe insiste en que “la educación de las mujeres y jóvenes es, desde este punto de vista, una de las inversiones más rentables que se pueda hacer de cara al futuro”–  Y hasta llega a declarar que “nuestro mundo, dominado demasiado exclusivamente por hombres, tiene mucho que aprender y que esperar de la emancipación femenina”.
La educación y el desarrollo social.
La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague, Dinamarca, en marzo de 1995, puso el acento en la contribución que correctas políticas educativas podían aportar a los males sociales de la pobreza, el desempleo y la exclusión social.
En esta Cumbre Mundial, recuerdan los autores de nuestro Informe, los Estados participantes se comprometieron a corregir las desigualdades sociales “mediante el acceso universal y equitativo a una enseñanza de calidad, y a asegurar a todo el mundo el nivel más elevado posible de salud física y mental”.
Los autores de nuestro Informe – como en el caso de anteriores comentarios a otros eventos internacionales – declara: “Evidentemente, nuestra Comisión suscribe esas conclusiones que coinciden con sus propias conclusiones acerca de la finalidad de la educación”.
Fomentar la conversión de deudas en beneficio de la educación.
Es necesario esforzarse por compensar los efectos negativos que en el gasto público en educación tienen las políticas de ajuste y reducción de los déficit internos y externos”.
En pro de un observatorio UNESCO de las nuevas tecnologías de la información.
La Comisión expresa que desean detectar  los obstáculos que frenan el progreso de la educación, y de igual manera observar los nuevos caminos que ella podría seguir. Y por ello “ se ha mostrado especialmente atenta a los terrenos en que tiene lugar un cambio rápido”. Remite al lector a los capítulos 2 y 8 del presente Informe, donde ya abordó esa temática, pero se detiene a destacar “el caso de las nuevas tecnologías de la información, que transforman las sociedades en que se implantan, y que pueden hacer una aportación cada vez mayor a los sistemas educativos”.
La Comisión manifiesta el deseo de que se implanten en todos los países “a fin de evitar que se abra un nuevo foso entre países ricos y países pobres”. Para ello sugiere a la UNESCO “crear un observatorio para dilucidar y evaluar, en la perspectiva de este siglo XXI dos aspectos: La incidencia de estas tecnologías en la evolución de las sociedades, y en la evolución de las sociedades, y en los procesos educativos”.
Igualmente pide a la UNESCO “la concesión de un sello de calidad que permita distinguir los materiales pedagógicos de calidad, y el fomento de la producción de programas que respeten la especificidad cultural de cada pueblo”.

De la asistencia a la colaboración en pie de igualdad.
La Comisión  solicita que “tanto los países que reciben ayuda como los que la conceden, busquen nuevas formas de cooperación que se basen realmente en un intercambio y un beneficio mutuo”.
Justifica esta sugerencia, basada en una experiencia negativa:
Es innegable – afirma – que, hasta ahora, los países económicamente desarrollados han transmitido al mundo en desarrollo, además de un capital de conocimientos y una ayuda material, sus prejuicios, perspectivas ya formadas, y errores”.
Para la Comisión, la solución es que tanto para cooperación internacional como para políticas educativas nacionales “se considere el sistema educativo en su totalidad, y que conciban las reformas como un proceso democrático que entrañe consultas, y esté vinculado a una política social respetuosa de la práctica democrática, de los derechos humanos, y del derecho en general”.
Concluye la reflexión de la Comisión, expresando que “hay que fomentar la libre circulación de personas y conocimientos para tratar de colmar la diferencia que existe, en este terreno de la educación, entre los países desarrollados y el resto del mundo”.
Los científicos, la investigación y los intercambios internacionales.
La Comisión le da mucha importancia al problema del desfase entre los países desarrollados y los que están en proceso de desarrollo, que son la mayoría. Por eso se expresa así:
Ahora bien, se observan en la actualidad algunos signos positivos”. Y cita entre ellos “la constitución de redes “Sur-Sur”, cuya eficacia dependerá de la movilidad de los profesores, los alumnos y los investigadores, que hay que favorecer lo más posible”.
Pero insiste en la problemática: “En cuanto a las regiones más pobres del mundo, sigue minando sus recursos el éxodo de científicos altamente cualificados en busca de puestos de investigación en los grandes centros”.

Termina este párrafo, sin embargo, con palabras alentadoras:
Ahora bien, y es éste un signo de esperanza: empieza a haber titulados e investigadores que regresan a su país de origen en cuanto se les presenta la ocasión de hacerlo, por modesta que sea”.
Una misión renovada para la UNESCO.
Los miembros de la Comisión se identifican a sí mismos como miembros de la UNESCO, y aclaran que su misión se fundamenta en el mandato de la ONU, Organización de las Naciones Unidas.
La originalidad de la UNESCO estriba en el abanico de sus competencias – no sólo educación sino también la cultura, la investigación, la ciencia y la comunicación – que hacen de ella una organización, en el sentido amplio del tema, menos sometida que otras a una visión únicamente economicista de los problemas”.
A continuación, la Comisión hace una petición:
La Comisión insta a la UNESCO a que promueva a través de sus programas, la noción de educación a lo largo de la vida, propuesta en el presente Informe, a fin de inscribirla paulatinamente en la realidad educativa del mundo contemporáneo”.
Concluye este extraordinario documento de la UNESCO 1996, con una solemne Declaración:
La Comisión considera que la vocación ética de la UNESCO, a la que su Constitución da prioridad, tiene más importancia aún hoy en día ante las nuevas misiones que se imponen a la educación en el mundo moderno.
    Las finalidades sociales de la educación no deben hacer perder de vista jamás la primacía del ser humano y de los ideales que la comunidad internacional proclamó cuando se fundaron las Naciones Unidas.
  En este sentido, la exigencia ética, la primera de todas, es en último análisis, lo que más profundamente concilia la acción de la UNESCO con las realidades de la época actual, conformadas por interrogantes e incertidumbres.
  Anclando esta acción en la utopía de una visión voluntarista y equilibrada del progreso, la orienta hacia la instalación de una auténtica cultura de la paz”.

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Oct/11
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