Casi como Emaús

Escrito por H. Arsenio Bóveda en Golosina Espiritual

Discurre el tiempo amigo,
y el andar de vuelta a casa
me pesa como una eternidad,
si acaso la eternidad fuera de este tiempo.
Quebrado el ánimo,
me aprisiona la terrible sensación
de los sueños rotos, nuevamente.
Estoy volviendo a casa,
y todo quedó en aquel árbol, traspasado, yerto:
Jesús, en la tumba nueva…
Todo quedó allí, en la penumbra de una fosa oscura,
y yo vuelvo a casa, con la amarga hiel en mis labios.
Todo derrumbado: el sueño, la esperanza, todo.
Solo quiero llegar a casa,
solo quiero sentir el peso de tus manos sobre mis hombros,
y caminar contigo,
como tantas veces hicimos otros trayectos, juntos.
Solo quiero verte atizando el fuego,
y creerme bienaventurado
porque me vuelves manso con tu mirada.
Quiero sentirme crujiente
en el pan que repartes de mano en mano.
No pases de largo esta noche;
siéntate conmigo en esta mesa;
entra y quédate, que ya es muy tarde.
Mañana seguirás la marcha si lo deseas.
Pongo el vino de la bienvenida;
quizás, más tarde, entre vino y charla
se reproduzca en mi memoria
el Memorial de tus recuerdos,
y me impulse a desandar caminos y volverme a mis hermanos,
que me esperan, resucitado,
cuando cae la noche e irrumpe el alba.

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Abr/10
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