Ser Padres, Cuando La Pareja Se Divorcia

Escrito por Vanessa Espaillat en Reflexiones para Padres

Deslindar los sentimientos de la relación de padres, después de un proceso de divorcio, implica haber llegado a un proceso de diferenciación, donde cada cual sepa el rol que le toca en la familia en sus diferentes funciones, como padres y como esposos. Es poner en primer lugar a los hijos, viendo sus necesidades por encima de nuestro dolor o desencanto, cuando se produce la ruptura.

También implica tener mecanismos para manejar el dolor de la separación, teniendo apoyos de amigo, familiares y un proyecto de vida que pueda servir de aliciente en un momento tan difícil. La pareja que se separa puede estar de acuerdo con la misma, o puede no estarlo, pero el que toma la iniciativa ha tenido un tiempo haciendo su proceso, y cuando lo comunica ya hecho parte del duelo.

El más vulnerable entonces será a quien se le comunica el deseo de la desesperación, pues iniciará en ese momento el proceso del duelo. Del manejo de ambos, para poner en primer lugar su rol como padres, dependerá que los niños puedan superar esta situación.

Los niños necesitan saber que los padres seguirán siendo sus padres, y que estarán acompañándole en todos los momentos importante en su vida, juntos. Que ya no son pareja, pero siempre serán sus padres. Que no se arrepienten de haberse casado, pues no los tendrían a ellos, que son el mejor recuerdo de ese matrimonio. Quien tiene padres responsables de mantenerlos, y de suministrarles el afecto y la atención, que creará los vínculos que permitirán tener los canales de comunicación, tan necesario para tener un sano desarrollo.

Si un padre, por alguna razón, no cumple con la parte de la manutención y/o de mantener un vinculo cercano y afectuoso, tampoco es razón para descalificarlos. Los niños se dan cuenta de lo que pasa, y sufren. Necesitan aprender a entender porque los padres actúan de esa manera, con compasión y piedad, para que ellos puedan perdonarlos.

Cuando desahogamos nuestro dolor con los hijos, no deslindamos los roles de pareja y de padres. Afectamos su autoestima, que depende de tener padres que se valoren y que no se descalifiquen, aunque ya no se quieran como esposos.

El duelo de la separación, y la reestructuración  de la familia, ante la ausencia en el hogar de uno de los padres, dependerá de que se tenga el íntimo convencimiento de que podemos seguir adelante con nuestras vidas. Si mi vida depende del otro, tendrá que trabajarse esa dependencia, para que pueda superar el duelo de la separación y encontrar un proyecto de vida propio que llene su existencia, y de libertad a sus hijos para continuar con sus propias vidas.

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May/11
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