Una Educacion Mejor Para Una Mejor Sociedad (Segunda Parte)

Escrito por Hno. Alfredo Morales en Hno. Alfredo Morales, Reflexiones para Educadores

Una segunda reflexión nos ofrece la autora de este documento: “El derecho de todas las personas a realizar su plenitud humana a través de la educación durante toda la vida”.
Comienza por destacar que “es evidente la visión del derecho a la educación que encontramos en las legislaciones de los países latinoamericanos, visión que limita ese derecho, a unos años de escolaridad obligatoria”.
Para la autora, esta visión es fuente de inequidad por parte de los gobiernos ya que “coarta a niños, jóvenes y adultos la posibilidad de realizar su plenitud humana y de vivir vidas dignas”.
Destaca también la no inversión debida ni la implantación de políticas adecuadas para extender el compromiso y la participación de la sociedad “en este intento urgente de extender la política educativa de un país a todas las etapas de vida de sus ciudadanos.
La autora señala como primer sector discriminado el de 0 a 5 años. Precisa que esa etapa es la que debe dar inicio a un proyecto de educación para toda la vida; reconoce que los padres, y la familia, son el primer gran espacio de formación. Pero los datos que aporta destacan la imposibilidad real de muchos padres de realizar esas funciones, en especial los que viven en situación de pobreza o abandono.
Como dato concreto señala que en el 2005, el 39.8% de la población latinoamericana vivía en situación de pobreza (209 millones de personas) y el 15.4% (81 millones) en la indigencia. De ahí deduce la necesidad de que se organice un sistema educativo que cuba la educación inicial.
Otro sector discriminado es el de los jóvenes y adultos analfabetos, sea los que no pudieron ir a la escuela, o no cumplieron la escolaridad obligatoria. Es alarmante el mensaje que nos envían los datos de estudios realizados en América Latina sobre esta carencia: Solamente el 76.2% de la población entre 3 y 18 años asiste a programas de educación pre-escolar, primaria o secundaria. Significa que hay 355 millones en edad de escolarización que no asisten a centros educativos. ¿Qué se puede esperar entonces de esta ingente cantidad de latinoamericanos a quienes no se les reconoce o no se les facilita el derecho a realizarse como personas a través de canales educativos sistémicos y adecuados a su edad?
Completa este cuadro dramático otro dato: el 34.8% de personas entre 15 y más años se autodefinen como analfabetos, de los cuales 3.2 millones tienen entre 15 y 24 años…
La conclusión se impone: “La educación de las personas adultas ha estado subordinada a un segundo plano de importancia, lo cual supone una injusta distribución, además de un error estratégico de la política educativa”.
La autora aborda ahora el tema real de la no culminación de los estudios básicos en el nivel primario:
“Es preocupante que una buena proporción de los niños que acceden a la primaria, no consiguen finalizarla o no lo hacen en el tiempo oportuno debido a la repetición. Hay países en los que al menos 1 de cada 5 niños (el 20%) no concluye la primaria”.
Y como siempre ocurre, son los más pobres y discriminados los que sufren las consecuencias, agudizando con ello la desigualdad cultural y social.

La autora llega a la triste conclusión de que los currículos escolares y la formación de los educadores, han sido pensados de manera elitista, no real para las situaciones que se viven en el día a día.
Note el lector los dos sectores mencionados: alumnos y maestros. Ha tocado un punto álgido en todo análisis de la problemática educativa. De hecho pregunta dos cosas: ¿para qué tipo de alumno o alumna se planifican los contenidos educativos básicos?; y ¿para qué tipo de realidad se planifica la formación de sus maestros?
Existe un abismo entre los niños y jóvenes que ni siquiera tienen acceso a un sistema escolar de manera total o parcial  porque no hay recursos, y los que disponen de 20 años de estudios académicos. Esta es una injusticia radical, fuente y raíz de todas las demás injusticias sociales”. (P. José M. Vélez, fundador de Fe y Alegría)
Entre las causas de esta calamidad social el mismo autor señala la falta de voluntad en los gobiernos para procurar una mayor eficiencia en el uso de los presupuestos públicos…y buscar formas creativas de atender con eficacia y calidad las necesidades educativas de la población.

La articulación sistémica y sinergia de los niveles y etapas de los sistemas educativos.
Resumimos las principales ideas de esta sección del artículo:

  1.  En Latinoamérica este aspecto no se ha tenido muy en cuenta para la adecuada articulación de las etapas entre sí, especialmente en el aspecto de las estrategias educativas y la formación de los educadores.
  2. Al pasar de un nivel a otro superior, se dan los mayores indicios de repitencia y de abandono.
  3. Hay mucha evidencia empírica que señala que lo que se pudo lograr en la primaria no se intenta atenderlo en la secundaria.
  4. El acceso a la educación superior sigue siendo elitista y de bajo compromiso social. En muchos casos estos centros educativos se convierten en mundos con intereses propios, descuidando los del país.

Por lo cual, los especialistas en estos temas, formulan una propuesta:
Promovemos la idea de sistemas educativos nacionales integrados, sin transiciones marcadas entre niveles y etapas que actúen como filtros; con itinerarios y modalidades diversas de tipo formal y no formal; presenciales y a distancia, pero con puentes entre ellas, con la posibilidad de entradas y salidas a distintas edades. Sistemas que acojan la diversidad cultural como valor y que, a la par que atiendan su función socializadora, respondan a las necesidades de las personas en las diferentes etapas de la vida…”

El lector habrá quedado sorprendido, y a la vez motivado en cada aspecto de este formidable planteamiento, que sintetiza en gran medida la demanda de los cambios sociales y urgentes que necesitan nuestros tradicionales sistemas educativos, asentados como bloques estéticos, inamovibles, y desconectados del proceso educativo actual, que se percibe como una dinámica articulada y conexa entre sus diversas etapas y las necesidades de cada etapa de vida de los seres humanos.
Quizás esa cita sintetiza el desafío mayor que tienen ante sí nuestros tradicionales proyectos educativos. Y de nuevo surge el dilema: o dinamizarse y articularse conforme a los parámetros arriba expuestos o perecer por inoperantes y desfasados de las nuevas realidades del mundo moderno.
Incumbe a los gobiernos, pero también a cada Institución educativa tener el valor y la honestidad de cuestionarse sobre la opción actual que sustenta su sistema educativo y tener el valor de asumir corregir lo que se ha quedado atrás.
Debo reconocer que una evaluación de una tal magnitud y consecuencias, pudiera desencadenar grandes crisis entre los actores de estos correctivos y adecuaciones. Pero si se actúa con una buena planificación progresiva y evaluada en el proceso, y se informa a los actores involucrados en el acto educativo de las motivaciones que la sustentan, se reducen los riesgos de rupturas o fracasos. Por eso deberán escucharse todas las voces, para que del choque de las mejores ideas, surja la luz que ilumine la nueva visión y opción. No se trata de cambiarlo todo a la vez, sino de identificar primero y organizar después el proceso de cambio, para estar a la altura de lo que la sociedad del siglo XXI espera de sus Instituciones educativas, y de las políticas válidas y motivadores de los gobiernos que las sustenten.

12
Ene/12
0

Escriba aquí sus comentarios

Nos reservamos el derecho de publicar y/o editar los comentarios recibidos.

© F@roMundi 2009. Todos los derechos reservados.
Desarrollado por iNTERMADE Web Creations

Website Malware Scan